Constuir rutinas es tan sencillo como repetir todos los días lo mismo, hasta que los niños se habitúan a ello sin necesidad de recordarlo. Para ello hay que tener constancia, paciencia y dedicación. Al principio les ayudaremos nosotros, además mientras le enseñamos aquello que queremos que aprendan es bueno explicarles el motivo por el que se hace.
A lo largo de la infancia sus horarios van cambiando, deberemos de ir adaptando las rutinas a esos horarios, la hora de la comida, la siesta, etc.

Ellos no conocen el orden de las cosas, por lo que debemos ayudarles igual que les enseñamos el resto de elementos que constituye la vida.
Los beneficios de crear hábitos y rutinas son cuantiosos. Conseguimos que se sientan seguros, ayudándoles a crear la idea de su mundo y convirtiéndolo así en un lugar previsible y por tanto más seguro.
"La rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida. La rutina da una sensación de seguridad. La rutina establecida da un sentido de orden del cual nace la libertad" (Rudolf Dreikurs- Psiquiatra y Educador Estadounidense)
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